La cantante presenta `Que corra el aire’ y recupera su etapa más rockera al recordar sus grandes éxitos
Parca en palabras, sin excesivas concesiones al espectáculo y a los shows que enmascaran las letras y la música, pero exquisita sobre el escenario. Así se ha presentado Luz Casal este sábado 7 de abril en el Liceo de Barcelona. El público venía dispuesto a disfrutar de la voz y de las maravillosas letras de una de las grandes damas de la música española, y ella les dio lo que esperaban. Por eso, Luz, una vez, más volvió a deslumbrar durante más de dos horas que acabaron con un gran ovación para la artista que consiguió que más de uno de los presentes bailara, riera y soltara alguna lagrimilla entre canción y canción.
Parafraseando al productor del disco, la propia Luz ha definido ‘Que corra el aire’ “Como un zoo, debido a la cantidad de cosas que se pueden encontrar dentro para distraerse”. El último trabajo de la coruñesa cuenta con una amalgama de estilos que demuestran el domino que tiene Luz a la hora de cantar, recitar e interpretar sus temas. Desde una Morna, el género típico de la isla de Cabo verde, pasando por baladas, medios tiempos y hasta su particular homenaje a Mari Trini, todo tiene cabida en este long play que en las próximas semanas la llevará a Valencia, Málaga, Santiago y Oviedo.
El concierto, que tiene lugar en el marco del Suite Festival, empieza con la canción que da título al disco, un tema con fuerza, un homenaje a su casa, su hábitat y su espacio vital. A finales de este año, Luz cumplirá 60 años, y aunque está en plena forma, las letras de este trabajo muestran a una mujer vital, con la seguridad que da la experiencia y la fuerza de poder mirar a la vida cara a cara y decirle aquí estoy yo. Una a una y en el mismo orden que en el CD físico, la cantante ha desgranado todo los temas de ‘Que corra el aire’. Entre los momentos más emocionantes de esta primera mitad, cabe destacar la interpretación de Lucas, cuarto track del disco dedicado a un niño que ahora es “una estrella en el cielo, un rumor en el viento”.
Luz explica la conexión que tiene su nuevo trabajo con Barcelona. ‘Que corra el aire’ ha sido producido y mezclado aquí, y según sus propias palabras, la ciudad le ha regalado “momentos grabados en su carrera y en su propia vida”. Tras este breve speech continúa con el resto de temas. ‘Quise quererte’ es una canción de un amor dependiente, pero que ella misma define como “socarrona’ debido a la intensidad de la letra. Sigue con Meu Pai, La única verdad, Morna, para acabar esta mitad del concierto con Amores, su homenaje a la gran compositora y artista Mari Trini.
Luz reproduce sobre el escenario su disco. Cede poco a la innovación y es que está presetando con mayúsculas su nuevo trabajo. Es el momento de una pausa, 10 minutos. Un cambio de vestuario, dejando atrás el elegante traje chaqueta para cambiarlo por un vestido corto negro. Suenan las guitarras, empieza la segunda parte y sale a escena la Luz más guerrera de la noche.
En la segunda mitad Luz ha repasado sus grandes éxitos. Parece que los primeros minutos del concierto han sido un calentamiento para lo que viene después. Comienza con ‘Entre mis recuerdos’ para seguir con ‘Quiero ser’. Esta canción, que marca un antes y un después en su carrera, provoca que Luz brille cual estrella. Juega con el público e interactúa con su banda, 5 músicos que la acompañan en todo momento, procedentes de toda la geografía española y que la arropan y la miman como se merece.
‘No me importa nada’ y ‘Besaré el suelo’ arrancan la congoja y las primeras ovaciones de los presentes. Entre los silencios se puede escuchar algún sollozo de fondo provocado por estos dos himnos. Luz se siente cómoda y empiezan las variaciones en sus temas, arreglos más roqueros y sorpresas para el público como la inclusión de estrofas en catalán en ‘Es por ti/Boig per tu’. El Liceo se viene abajo, aunque todavía hay más.
El rock se apodera de los palcos, el anfiteatro y la platea y es que Luz es fuego en el escenario, suena ‘Plantado en mi cabeza’ a la que siguen ‘Un pedazo de cielo’ para acabar apoteósicamente con una desenfrenada ‘Loca’ y un sublime ‘Rufino’ que pone a todo el teatro de pie. Aplausos y más aplausos, ella agacha la cabeza y recibe e cariño del público. Corre a cambiarse y es que falta un giro de tuerca. Con un vestido largo y acompañada solo al piano, vuelve a escena rápidamente. Es el momento del bis y se ha propuesto dejarnos a todos sin habla con una deliciosa interpretación de ‘Piensa en mí’. El punto y final no pone con ‘Te dejé marchar’. Lo ha vuelto a hacer, nos ha deslumbrado el oído, la vista y el corazón.
Luz, quizás ya te hayas ido de Barcelona, pero por favor no te marches nunca de nuestras vidas, aunque con noches como las de ayer es imposible borrar tu huella.
Texto: Carlos Sanandrés (@sanandres_c)
Fotografías: Eva Ortiz (@eortizsoler) | Cristina Ruiz (@unnika)
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